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2/15/2026
ddg 14/02/2026

DÍAS DE GUARDAR Domingo 15 de febrero de 2026

*La gobernadora sale al mundo; *Partidos borrados por aspirantes; *León 450, la fiesta desairada

Fecha de publicación:
14 de febrero de 2026, 20:47

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    1.- Libia internacionalizada

    En las primeras semanas del 2026, la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, inauguró una novedosa agenda internacional a la que no es ajena una marcada tendencia política e ideológica.

    En el mes de enero aprovechó su gira a Madrid, España, con la justificación de la Feria Internacional de Turismo, para sostener una reunión con la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las figuras públicas más mediáticas de la península, miembro del Partido Popular pero cercana a Vox por su postura liberal extrema.

    Y aunque en su comunicado de redes sociales la gobernadora se limitó a hablar de turismo, economía y cooperación como temas del encuentro, Díaz Ayuso no perdió la oportunidad de elogiar a Libia desde su particular óptica: “Tiene todo mi apoyo por lo bien que está gestionando y en las circunstancias tan difíciles en las que lo hacen políticos como ella.” Todo lo cual fue rematado con la etiqueta “Por un #Méxicolibre”.

    Pero los tiempos que corren no hacen fácil mantener una asepsia entre gobierno, política e ideología. La semana que pasó, Díaz Ayuso participó a distancia en un evento del universo MAGA realizado en Miami, donde el invitado de honor era Javier Milei, presidente de Argentina. Ahí anunció la concesión de una medalla de la Comunidad de Madrid “a los Estados Unidos”, que ha sido interpretada como una medalla para Donald Trump, lo que reavivó las polémicas permanentes que se viven en una España polarizada en serio.

    En su intervención, Ayuso comparó a México con Cuba y Venezuela, “los narcoestados con dictadores de izquierda”, lo que ameritó una respuesta de Claudia Sheinbaum, quien eligió no confrontarse, pero rechazó la comparación diciendo que México tiene un camino propio que no le copia a nadie.

    La semana pasada, una delegación de legisladores norteamericanos encabezados por los republicanos Michael McCaul y Carlos Gimenez estuvo en México y algunos de ellos visitaron San Miguel de Allende, donde sostuvieron una reunión de trabajo con la gobernadora Libia García y miembros de su gabinete, el domingo 8 de febrero. 

    Un día después, Giménez informó en sus redes sociales que habían sido cancelados por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Y aunque la versión fue desmentida por la embajada mexicana en Estados Unidos, el episodio marcó otro momento de tensión en la relación bilateral. El congresista Giménez es un tenaz promotor de la intervención norteamericana en Cuba y realiza regularmente fuertes críticas al gobierno mexicano.

    Finalmente, el activismo internacionalista de la gobernadora de Guanajuato la llevó el jueves a una visita al embajador norteamericano en México, Ronald Johnson, acompañada del secretario de Seguridad y Paz, Juan Mauro González. Del encuentro dejó testimonio el propio embajador en sus redes, donde destacó “los fuertes lazos” de Guanajuato con Estados Unidos, por la industria automotriz, los norteamericanos que viven aquí y los que visitan el estado.

    Se trata de una serie de eventos que no pueden ser casuales, como no lo es nunca la agenda de un mandatario. Una primera hipótesis podría ser que la gobernadora de Guanajuato está buscando una mayor exposición, en parte al lado de políticos con arrastre mediático, y en parte con la construcción de relaciones a futuro.

    Sin embargo, también debe haber un cálculo de las consecuencias que puede traer consigo un activismo de este corte, que no dejará de despertar suspicacias en otras esferas.

    Por ejemplo, colocarse en posiciones diametralmente opuestas a las que ostenta el gobierno de la presidenta Sheinbaum, puede significar un desgaste en una relación que hasta ahora le ha funcionado muy bien a la gobernadora y gracias a la cual ha logrado la aprobación de obras tan importantes como la extensión hacia León del tren Querétaro-Guadalajara y el acueducto Solís-León, sujeto a fuerte polémica. Pero además está el tema de la seguridad, donde la colaboración federal es fundamental.

    Incursionar en las polémicas globales, cada vez más subidas de tono, puede ser redituable para posicionar a la gobernadora si lo que busca, por ejemplo, es convertirse en un prospecto de su partido para la sucesión presidencial. No solo se trata de competir con la Cuarta Transformación, sino que incluso hay una competencia interna con otros aspirantes de la oposición, dentro y fuera del PAN.

    Hasta hoy, la política más consistente y exitosa de Libia García es la de imagen: sus redes están enfocadas en su persona, sus funcionarios deben hablar constantemente de ella, el gobierno gira en torno a su nombre y su presencia. Pero que la imagen trascienda el escenario local y el nacional para tomar parte en debates extra fronteras en un momento como el actual significa ingresar a un terreno minado.

    Desde luego, las figuras políticas están en su derecho de utilizar las coyunturas para fortalecer sus proyectos. Sin embargo, lo que se espera es que movimientos de ese tipo se hagan con plena conciencia de las ventajas que buscan y los riesgos que corren. 

    Digamos que lo más imperdonable es que una agenda como la que ha mostrado la gobernadora de Guanajuato en los últimos días, carezca de intención y se deba solo a la casualidad. No valdría la pena correr los riesgos de confrontar intereses que por hoy son provechosos aliados, solo por ganas de figurar.

    ddg 14/02/2026

    2.- La decadencia de las organizaciones políticas

    Los partidos políticos están en franco retroceso en Guanajuato. Hay crisis y divisiones, pero sobre todo, hay intrascendencia.

    Empezando por el Partido Acción Nacional, donde Aldo Márquez, su dirigente, debió pedir licencia hace algunas semanas a su cargo de diputado para enfocarse de tiempo completo en la reorganización del partido. La decisión no le fue sencilla e incluso el momento de anunciarlo no fue el mejor: un día después de la peor masacre de los últimos meses, en Loma de Flores, Salamanca.

    Desde ese día, hace tres semanas, no se le conoce ningún otro pronunciamiento que incida en el debate estatal. En su anuncio de licencia a la legislatura dijo que estaría recorriendo el estado, y sus redes lo muestran en algunos municipios de Guanajuato, pero a los recorridos no les siguen planteamientos.

    Mientras tanto, los aspirantes a cargos municipales están desatados en los principales municipios, avanzando en el terreno y estableciendo posiciones. Hay precampañas personalistas donde el partido como institución se encuentra ausente. 

    El caso más notorio es León, con tres precandidatos abiertos y uno agazapado: Jorge Espadas, Alan León, Alan Márquez y Jorge Jiménez Lona son aspirantes por su propio derecho, por su trayectoria y por su trabajo previo. Sin embargo, no hay reglas ni contienda en carriles institucionales, lo que necesariamente erosiona el proceso. 

    Del partido a nivel municipal, ni hablar: Antonio Guerrero Horta está más desaparecido que cuando era subsecretario de Pueblos y Comunidades Indígenas y Personas Afromexicanas. 

    En Irapuato, la alcaldesa Lorena Alfaro conquistó el comité municipal del partido y prepara su sucesión de forma meticulosa: su prospecto es su propia hermana, la presidenta del DIF municipal, Valeria Alfaro, quien no parece tener dificultades para ganar la candidatura, en un procedimiento donde la dirigencia estatal solo sería un testigo lejano.

    En Guanajuato capital no existe un PAN municipal, pues lo que hay es una agencia al servicio del exalcalde Alejandro Navarro, quien no deja de jugar con la idea de que puede emigrar a otro partido si no lo dejan manejar el municipio como si fuera su propiedad.

    Hay municipios donde el PAN es una presencia testimonial, como Celaya o Salamanca. Mientras eso pasa, Aldo Márquez y su comité peregrinan por espacios cómodos donde hay alcaldes institucionales que pueden representar una opción de éxito electoral.

    Morena no le va a la zaga al PAN. La dirigencia estatal parece bastante disfuncional, pues mientras la presidenta, Adriana Guzmán Cerna, está casi permanentemente ausente, el que hace presencia y aparece en medios es el secretario general, Jesús Ramírez Garibay.

    Mientras ellos se ponen de acuerdo, las cabezas de las diversas tribus morenistas activan en el estado con sus diferentes proyectos: Ricardo Sheffield lanza a Guillermo Medina Plascencia como el aspirante en León; Emmanuel Reyes habla con empresarios para encontrar un prospecto en la misma ciudad. Por su parte, la delegada del Bienestar y excandidata a la gubernatura Alma Alcaraz, retrata bien en las encuestas en esa urbe.

    En Salamanca hay un choque entre la familia Prieto y la diputada Hades Aguilar, que busca la candidatura a la alcaldía con respaldo de corrientes nacionales de Morena, pero también de David Martínez Mendizábal, el excoordinador de la bancada morenista en el Congreso, que sigue siendo fiel de la balanza en el Congreso.

    En Celaya todo gravita en torno al tema de la reelección: si se aflojan los controles de la dirigencia de Morena para permitir la repetición consecutiva, Juan Miguel Ramírez tiene la candidatura en la bolsa.

    Frente a este panorama, la dirigencia estatal no tiene ningún margen de maniobra, máxime cuando el propio Ramírez Garibay está más ocupado en buscar la candidatura en Guanajuato capital que en la organización del partido.

    El Partido Verde vive una guerra fratricida. La senadora Virginia Magaña recibió un partido que no era más que el club de fans de Sergio Contreras, el diputado que ya podría impartir una maestría en cómo explotar las debilidades del PAN en su provecho. 

    Sus complicidades no se limitan a los pactos con Jorge Espadas en el Congreso: ha logrado colocar subsecretarios y directores en dependencias estatales, incluso tiene posiciones incrustadas en la Secretaría de Seguridad y en la Procuraduría de Derechos Humanos.

    Magaña tiene que reconstruir el partido casi desde las cenizas, lo que le resta tiempo para prepararse de forma competitiva para las próximas elecciones. Lo está intentando y probablemente lo más sensato será que busque trabajar para tener resultados hasta el 2030.

    Movimiento Ciudadano sigue siendo un partido en construcción. El esfuerzo de Yulma Rocha para llevar al partido naranja a todo el estado avanza con lentitud. En León, la presencia de MC se debe íntegra al trabajo de Juan Pablo Delgado, pero prácticamente no hay partido. Las alcaldías en poder de esta fuerza son altamente problemáticas: Cortazar con Mauricio Estefanía y Moroleón con Alma Denisse Sánchez, aportan poco y podrían dar fuertes dolores de cabeza.

    De ahí en más hay poco que decir: el PRI durará mientras Alejandro Arias y Ruth Tiscareño tengan algo que extraerle, lo que cada día se antoja más complicado. Su declive es tal que ya ni al PAN le sirven como aliados electorales. Su mayor capital son los 3 votos que tienen para intercambiar en el Congreso, en una lógica de beneficio personal y sin ninguna perspectiva política.

    La debilidad de los partidos, que por ley tienen el monopolio de la participación electoral, no deja de ser una mala noticia para Guanajuato: en la medida en que sus dirigencias pierdan perspectiva y contacto con la sociedad y con su propia militancia, sus propuestas estarán cada vez más deslegitimadas.

    Pésimas perspectivas para 2027.

    3.- León 450: lo que pudo ser y no fue

    Distanciada de la gobernadora Libia García y rotos muchos de sus puentes con el empresariado leonés, la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos no abonó el terreno para un festejo serio y contundente de los 450 años de la ciudad.

    El comité que encabeza Luis Ernesto Ayala se encuentra totalmente atado de manos para planear eventos. Cada una de sus propuestas debe encontrar su propio financiamiento. El municipio ni tiene ni quiere poner recursos. El estado se ha alejado y ni siquiera estuvo la gobernadora en el lanzamiento del programa.

    El problema es que no se trata solo de Gutiérrez Campos maniatada para pedirle ayuda a Libia, con quien ha sostenido una guerra de posiciones futuristas, sino que el propio Ayala tiene su propio resfrío con la gobernadora que le sucedió en el cargo de secretario de Gobierno y desde ahí alcanzó la candidatura donde Luis Ernesto fracasó en el ya lejano 2006.

    El colmo resulta cuando el responsable de organizar el programa, Carlos Torres Barrientos, le dice a quienes se le acercan a presentarle una idea: “¿Y tú cuánto vas a poner?”

    La alcaldesa ha manejado la idea de que “todos tienen que regalarle algo a León”. El problema es que deberían ser el municipio y el estado quienes pusieran el ejemplo y, como ni siquiera se coordinan, las cosas no caminan.

    Será un cumpleaños desangelado, pues hasta el equipo de futbol de la ciudad anda de capa caída. Los pleitos políticos siempre tienen consecuencias.


    Fecha de publicación:
    14 de febrero de 2026, 20:47

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