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5/3/2026
DDG 02/05/2026

DÍAS DE GUARDAR Domingo 3 de mayo de 2026

*MC y Alejandra: aprender trucos nuevos; *Alejandro Navarro, el dueño de Guanajuato; *Cultura: naufragio del nuevo comienzo

Fecha de publicación:
2 de mayo de 2026, 19:54

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    1.- Recolocar, recalcular o morir en el intento

    La renuncia de la alcaldesa de León al Partido Acción Nacional y su incorporación a Movimiento Ciudadano ha dado lugar a uno de los movimientos más interesantes en la política local en los últimos 7 años.

    El salto de Ricardo Sheffield a Morena justo en las vísperas de la campaña política del 2018 puede ser el antecedente inmediato, pero las expectativas de ese acto de trapecismo lograron solo un éxito parcial que se refleja en la curul senatorial que goza el ex panista. 

    Morena se colocó como la segunda fuerza política local por la inercia nacional, los liderazgos de López Obrador y Claudia Sheinbaum y las ayudas sociales, pero hasta ahora no ha mostrado el empuje para desplazar al panismo del poder estatal.

    El ejemplo de Sheffield es útil para analizar las posibilidades que se abren en el caso de Alejandra Gutiérrez y Movimiento Ciudadano. El ex alcalde de León nunca logró integrarse a plenitud en lo que era un partido en formación. Recibió hostigamiento y respondió con hostilidad, al final su corriente es una más entre la selva de tribus morenistas en Guanajuato.

    Alejandra llega a un partido que tiene liderazgos reconocibles y construidos en base a su propio trabajo. Los votos que consiguieron en la pasada elección se lograron con recursos escasos y a contracorriente, lo mismo que las dos alcaldías. Parte importante de que su inclusión funcione como revulsivo y no como lastre, dependerá de que respete los terrenos conquistados por sus nuevos compañeros de lucha.

    Por su parte, liderazgos emecistas como Yulma Rocha y Rodrigo González tendrán que hacerse a la idea de que la nueva adquisición de su partido, apadrinada por los cuadros más conspicuos a nivel nacional, llega con prerrogativas que no pueden ser ninguneadas, minimizadas o saboteadas.

    Es un trabajo de mutuo entendimiento que deberá obligar a dejar los egos fuera de la ecuación, algo que casi nunca son capaces de asumir los políticos. Ni Alejandra puede atropellar o pretender subir los temas con el dirigente nacional Jorge Álvarez Máynez, ni los actuales dirigentes deben atrincherarse para cuidar los “pesos y los centavos” de un capital político que aún se encuentra en estado incipiente y con todo por ganar.

    Muy distinto es el caso de León con el activista y litigante Juan Pablo Delgado Miranda, quien ha encabezado luchas ciudadanas exitosas para frenar disposiciones arbitrarias, omisiones y errores jurídicos del municipio que encabeza, precisamente Alejandra Gutiérrez.

    Delgado ya externó su apertura para trabajar con Alejandra Gutiérrez y su gabinete en los casos que ha venido representando como activista y como abogado. Es una postura que no se había dado anteriormente, donde los reclamos eran a punta de litigio. 

    Ahora bien, se equivocarán quienes piensen que el dos veces candidato a la alcaldía podría traicionar a las personas, grupos sociales y colectivos que le han otorgado su confianza y con quienes ha venido trabajando. 

    Más bien, deberá ser la alcaldesa quien muestre disposición a escuchar puntos de vista que a lo mejor no le habían interesado mientras se manejó como la cabeza de un proyecto panista asociado a los intereses de grupos empresariales de la ciudad, que por cierto le mostraron escasa solidaridad en su lucha por hacer respetar al municipio frente a desplantes estatales.

    De cualquier manera, todo está por verse y nada tiene garantía de éxito, como tampoco etiqueta preestablecida de fracaso. ¿Serán capaces los actores políticos involucrados de estar a la altura de las circunstancias y hacer crecer un proyecto alternativo a la polarización entre Morena y el PAN? Poco vivirá quien no esté aquí para verlo.

    DDG 02/05/2026

    2.- Guanajuato: el agua como botín 

    Por razones distintas a las de León, pero Guanajuato capital se está convirtiendo en otro serio quebradero de cabeza para el Partido Acción Nacional y para la gobernadora Libia Dennise García. 

    El cacicazgo que ejerce el ex alcalde Alejandro Navarro está generando una rebelión ciudadana de pronóstico reservado, a ciencia y paciencia de los liderazgos políticos blanquiazules que parecen haber optado, no por el dejar hacer y dejar pasar, que suena elegante, sino sencillamente por la práctica del avestruz de esconder la cabeza bajo la tierra.

    El descaro con la que actuó el ex alcalde, para apropiarse de las cinco consejerías titulares en el Sistema de Agua Potable, coincide con la aparición de su imagen en anuncios espectaculares, en su faceta de “comunicador”, con lo que está mandando la señal clara de que buscará aparecer en la boleta del 2027, por encima del derecho de Samantha Smith a reelegirse, o de la finta de que el candidato podría ser su vástago Saúl Navarro, presidente del DIF municipal.

    Ante el activismo disidente del diputado Juan Carlos Romero Hicks, quien medido en encuestas es el único político panista fuera del clan Navarro- Smith que podría garantizar el triunfo de Acción nacional en la próxima elección, el ex alcalde y dueño del aparato electoral panista en la capital, cierra filas y coloca a su operador financiero Ludovico Mata, al frente de Simapag.

    Ante este “fuera máscaras” de Navarro, llama la atención el abandono político que se percibe desde el gobierno estatal. 

    Contrario a lo que acontece en León, donde la gobernadora Libia García ha estado muy activa para frenar el daño que representa la insurgencia de Alejandra Gutiérrez, en Guanajuato a nadie de la cúpula estatal parece preocupar la consolidación de un cacicazgo que contradice todos los principios de Acción Nacional y sus planes de renovar su oferta hacia los ciudadanos. 

    En el entorno de la gobernadora no parece haber conciencia de los riesgos que puede llegar a representar el cacicazgo del ex alcalde de cara a la elección del año próximo. Hay una subestimación del electorado y así como se afirma con gran superficialidad que “León es del PAN”, en este otro caso, el grito no dicho pero percibido es “Guanajuato es de Navarro”.

    Tampoco la dirigencia panista que encabeza Aldo Márquez tiene en su radar el caso Navarro y lo más seguro es que quede atado de manos y a merced del ex alcalde cuando llegue la hora de las decisiones, con lo cual le regalarán un tema magnífico a sus opositores.

    Pareciera que tanto la gobernadora como el jefe panista creen en un capital político inagotable, al que nada le merman las distancias de cuadros históricos del panismo y de militantes con cargos públicos, razón por la cual se dedican alegremente a dilapidar. 

    Veremos para cuánto alcanza.

    3.- En Cultura los deslices no paran

    Dentro de la caótica toma de decisiones que está caracterizando a la gestión de Lizeth Galván como Secretaria de Cultura del gobierno estatal, estos días se conocieron nuevos nombramientos.

    Gabriela Morales, ex directora de programación del FIC en la pasada administración federal, fue designada como directora de programación del Forum Cultural Guanajuato, teniendo bajo su responsabilidad el Teatro del Bicentenario, que permanece acéfalo, y del Auditorio Mateo Herrera. 

    Morales había sido contratada en marzo pasado para ocupar una jefatura de departamento encargada de la programación de la Secretaría de Cultura con nivel tabular  de jefe de departamento A y sueldo mensual neto de 36 mil pesos. Con su nueva responsabilidad recibe un ascenso y un incremento de al menos 10 mil pesos.

    Se trata de otra funcionaria proveniente de la ciudad de México y ajena al desarrollo de la actividad cultural local. Su papel será el de contratar presentaciones y eventos hasta donde le alcance el presupuesto, pero no fomentar la actividad cultural del estado.

    Dichos nombramientos permanecen lejos de lo que han manifestado funcionarios como el subsecretario de Desarrollo Cultural Álvaro Lara Huerta, uno de los pocos que tienen idea del trabajo cultural en la SCG, de “generar puntos de producción artística en los municipios” y alejarse del concepto de “llevar cultura”. 

    Y sigue sin saberse a qué se dedica el flamante director general de Formación e Investigación, el mercadólogo Luis Eduardo González Macías, exjefe de Lizeth Galván en Comex, quien como director general A gana la friolera de 80 mil pesos mensuales, sin que se sepa hasta ahora cuáles son las bondades de su contratación.

    En junio de 2025, González Macías fue comisionado a la dirección general del Fórum cultural, cuando lo dirigía Adriana Camarena, quien renunció a fines de ese año sin que hasta la fecha se haya designado a su sucesor. Tampoco queda claro si el mercadólogo se está haciendo cargo de esa titularidad, pues todo en la Secretaría de Cultura resulta opaco.

    La secretaria Galván no oculta la cruz de su parroquia, pues su pasado como colaboradora de la administración priista de Enrique Peña Nieto, en la Secretaría de Relaciones Exteriores, deja en claro que lo suyo no es la transparencia ni tampoco la rendición de cuentas.

    Ello no obsta para que la gobernadora le otorgue una y otra vez su respaldo, pese a que de forma evidente el puesto le ha quedado grande. 

    Y dado que las pifias se seguirán acumulando en la dependencia, ante el errático estilo de su titular, lo que vendrá a ocurrir es que ya no serán atribuibles a la secretaria sino que pasarán a formar parte del pasivo de quien la designó en el cargo. 


    Fecha de publicación:
    2 de mayo de 2026, 19:54

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