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Fidelio: el amor por la ópera
En medio de la sequía de producciones y de las críticas al manejo del Teatro del Bicentenario de León, aterrizó Fidelio como un producto novedoso...
Fecha de publicación:
11 de mayo de 2026, 08:39
En medio de la sequía de producciones y de las críticas al manejo del Teatro del Bicentenario de León, aterrizó Fidelio como un producto novedoso y esperanzador: una colaboración entre las Secretarías de Cultura de Nuevo León y Guanajuato. Título poco común en el repertorio de nuestros teatros, incluyó como atractivo adicional el debut como Florestán de uno de los tenores nacionales más apreciados, Ramón Vargas.
Tras casi medio año desde el último montaje de ópera en vivo, el público sigue respondiendo y el teatro lució lleno completo. Sobre los primeros acordes de la obertura se narró visualmente el arresto de Florestán, vinculado a algún régimen militar latinoamericano, mediante la proyección de imágenes y consignas castrenses sobre el muro de concreto que hacía las veces de telón. La nacionalidad del director escénico, Marcelo Lombardo, y el escenógrafo, Matías Otálora, hizo preguntarnos si se referían a la Argentina de la última dictadura o a la guerra sucia en México; de este tamaño son las posibilidades del mensaje de la obra de Beethoven, capaz de quebrar la distancia de los siglos y los continentes.
La música de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes bajo la batuta de José Areán reforzó esa atemporalidad e imprimió un dinamismo magistral, en particular a la obertura Leonora 3, interpretación del más alto nivel que tuvo que luchar con el ruido del cambio de escena detrás de la cortina (y eso que tenían más de diez minutos para realizarlo). A su vez, ese momento contemplativo pudo ser aprovechado con un trabajo visual que redondeara el concepto dramático planteado desde el inicio.
El extraordinario desempeño de la sinfónica también hizo a muchos preguntarnos, cómo la ciudad de León, con la calidad de recintos que posee, aún no dispone de una orquesta permanente… el público sigue allí, ávido de música.
La temblequeante apertura del telón, segundos antes de iniciar el primer acto, me llevó también a cuestionar el mantenimiento del recinto, como comenté hace casi un año en este espacio[1].
La escenografía, contundente e impecable en el uso de los espacios y las capacidades del recinto, supo transportarnos a la lúgubre prisión del tirano Pizarro, donde Marzelline, interpretada por la soprano So Ry Kim, y Jaquino, por el tenor leonés Alejandro Yépez, hacían sus primeros escarceos. Voces jóvenes que afrontaron con la frescura y solidez vocal sus papeles. Buena parte de la ovación se la llevaría el Rocco de Hernán Iturralde, con su cálido timbre, perfecta pronunciación de alemán y un desempeño escénico y vocal inmaculado.
Dhyana Arom, soprano mexicana, brindó también una Leonore de gran altura, gracias a dotes vocales, de las cuales aplaudiría la amplitud de su registro y su fuerza interpretativa en un papel noble en cuanto a su altura moral y cómico por los malentendidos que originan su travestismo.
Muchos íbamos por ver el desempeño de Ramón Vargas en este nuevo papel cuya crueldad estriba en entrar tarde, al inicio del segundo acto, y muy expuesto con un aria culminada por la agudos y si bemoles, que acostumbra a ser cantado por tenores dramáticos, como lo atestiguan las grabaciones de referencia. Vargas afrontó el reto con inteligencia, aunque en la función a la que asistí (el 8 de mayo) se le escuchó forzado, en particular el complejo final de In des Lebens Frühlingstagen que exige fraseo impecable y agilidad. Superado este tropiezo, se le vio mucho más eficaz y cálido en las intervenciones posteriores, tanto que no se extrañó la potencia de un tenor heroico, Vargas adaptó sus capacidades para brindar un Florestán muy solvente y cercano al público.
La participación de los barítonos Jorge Lagunes y Daniel Pérez Urquieta redondeó el buen desempeño del elenco y los coros en una gran noche. El público del Bicentenario en esta ocasión olvidó salir corriendo al estacionamiento y retribuyó una larga serie de aplausos y ovaciones finales.
Este trabajo colaborativo entre secretarías estatales nos brinda algo de esperanza; debería continuarse y concretar nuevos proyectos para traer de vuelta a los escenarios regionales ópera de esta calidad. Las posibilidades de circuitos que incluyan también ciudades como Aguascalientes o Querétaro detonarían la actividad lírica en la región, tan castigada por la ausencia de políticas culturales del orden federal y estatal. Enhorabuena.
Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com
[1] Ver: https://poplab.mx/posts/nostalgia-en-el-bicentenario/
Fecha de publicación:
11 de mayo de 2026, 08:39
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