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4/9/2026
Alejandro-Calvillo

La “Guerra Santa” de Trump

"La fuerza electoral del trumpismo se basa, en gran medida, en la comunidad evangélica, y el gobierno estadounidense toma posturas evaluando no perder ese apoyo"

Fecha de publicación:
9 de abril de 2026, 09:28

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    Las guerras desatadas en varias regiones del mundo; las acciones dirigidas a destruir los imperfectos organismos de Naciones Unidas, pero únicos para llegar a acuerdos entre las naciones; la creciente polarización política; la ideología antimigrante y racista; el genocidio en Gaza; el ataque a Irán reventando procesos de negociación; todos estos actos, entre muchos otros, nos ponen en un umbral civilizatorio del que posiblemente no haya retorno.

    No hay ninguna fuerza que nos haya empujado tan rápidamente a este umbral distópico como la encabezada por Donald Trump. Y esta fuerza tiene como una de sus bases, no la única, pero fundamental en las acciones bélicas recientes, una creencia teológica y política que se centra en apoyar la existencia del Estado de Israel y el retorno del pueblo judío a Tierra Santa como cumplimiento de profecías bíblicas. Considera que apoyar a Israel es un deber espiritual necesario para allanar el camino a la segunda venida de Jesús a la tierra.

    Se estima que en Estados Unidos hay entre 70 y 90 millones de evangélicos, el culto cristiano más numeroso en ese país. El sionismo cristiano tiene una gran influencia en la comunidad evangélica, aunque existen grupos evangélicos que no están de acuerdo con el gobierno israelí. La fuerza electoral del trumpismo se basa, en gran medida, en la comunidad evangélica, y el gobierno estadounidense toma sus posturas evaluando no perder ese apoyo; siempre es muy cuidadoso en mantenerlo. El sionismo tiene también apoyo en un sector importante de la comunidad judía —importante por su poder económico y político—, porque se calcula que el 69 por ciento de los judíos en Estados Unidos se declaran en contra del sionismo político. No se trata de que estén en contra de la existencia del Estado de Israel, sino que se oponen a las prácticas del actual gobierno. A esta fuerza se suma el “nacionalismo cristiano”, que conjunta la política con la religión y que llega a considerar a Trump como un elegido defensor de los valores cristianos, como su oposición al aborto y al movimiento LGBT+.

    Para darnos una idea de cómo está presente el sionismo cristiano en el gobierno de Trump y en su estrategia de guerra actual, basta ver algunas de las declaraciones de su Secretario de Guerra, Peter Brian Hegseth. Su papel es clave en empujar al mundo a una profunda crisis global, ya que supervisa el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ejerciendo un mando directo sobre las fuerzas armadas, supervisando el Departamento de Defensa y ejerciendo mando directo sobre todas las fuerzas armadas, lo que incluye dirigir las operaciones militares.

    Hegseth, quien está a cargo de las fuerzas armadas y de las operaciones militares de los Estados Unidos, ha declarado que es un cristiano y sionista, que considera su apoyo a Israel como el centro de su visión mundial. Ve la existencia de Israel como una profecía que es condición para la segunda venida de Cristo. Un aliado y confidente en esta visión del mundo es Mike Huckabee, también declarado sionista cristiano, que fue nombrado por Trump Embajador de Estados Unidos en Israel, enlace clave con Netanyahu.

    Hegseth, de quien está coordinando el ejército de los Estados Unidos y sus operaciones militares, promovió teorías conspirativas como que la variante de COVID-19, Ómicron, fue fabricada por los demócratas para ganar las elecciones de medio término de 2022. Su oposición a la izquierda tiene un carácter religioso; ha hablado de una “Cruzada Americana” describiéndola como “una guerra sagrada por la causa justa de la libertad”. El “Americanismo” es para Hegseth una fuerza opuesta al feminismo, al ecologismo, a la globalización, al socialismo, al secularismo y ha dicho que "el Americanismo prevalecerá o lo hará la muerte". Para Hegseth debe construirse un gran muro que proteja a los Estados Unidos, hablar sólo inglés y pelear.

    Para el Secretario de Defensa de Estados Unidos, su país libra una lucha por el bien sobre el mal, se trata de una Cruzada. Su Cruzada empezó hace años cuando dedicó mucho tiempo a criticar la enseñanza en los Estados Unidos declarando que en las universidades se adoctrina en el pensamiento socialista y se enseña sobre el “ecologismo”, sobre el “cambio climático” y no sobre la principal amenaza que es el “extremismo islamista”, llegó a decir.

    El pastor y teólogo cristiano palestino Monther Isaac, se refiere al sionismo cristiano: “En lugar de abordar realmente lo que sabemos que es la voluntad de Dios —es decir, ‘bienaventurados los pacificadores’—, nos dedicamos a hacer predicciones sobre el futuro e intentar adivinar cuál es la voluntad de Dios. Esto es una bancarrota teológica.”

    Isaac califica la ideología del sionismo cristiano como antisemita, es decir, contraria al judaísmo. Recuerda que el sionismo cristiano sostiene que las personas importantes aquí no son los judíos, sino los cristianos. Se trata de Jesús y de su segunda venida. E Isaac dice que los judíos en Israel simplemente están siendo incorporados a una cosmovisión del sionismo cristiano. En fin, la lucha por el poder elabora los cocteles adecuados para construir sus ideologías, es decir, su interpretación de la realidad, que, en este caso, toma un carácter, incluso, divino, profético.

    Hay una gran diferencia entre el sionismo judío y el sionismo cristiano: en el primero no hay una justificación para preparar la vuelta de Cristo, el futuro último es judío; en el segundo, la vuelta de Cristo es la razón de la defensa y fortalecimiento del Estado de Israel, el futuro es cristiano y comprende, incluso, convertir a los judíos en cristianos. Se contradicen profundamente, pero se suman desde el exterior al interior para justificar el genocidio y la guerra. Y siempre hay matices: sionistas que no están de acuerdo con el genocidio y la guerra de Estados Unidos e Israel, y judíos y evangelistas que tampoco lo están.

    Este escenario bélico está cruzado por creencias religiosas, por usos ideológicos y manipulación de sectores fanáticos, grandes intereses económicos y estrategias geopolíticas. No se trata solamente de la guerra, de la confrontación militar, de un genocidio a la luz de todas y todos. Se trata del propósito de desmantelar el andamiaje internacional político, económico, comercial que, sin duda, ha servido a intereses económicos y políticos de las grandes potencias. Sin embargo, este escenario lleva al extremo la situación imperial donde no existen los espacios mínimos de respeto a los derechos humanos, a la conservación y protección de los recursos naturales de los que subsistimos.

    Pocos gobiernos del mundo se han expresado en contra; una gran mayoría han bajado la cabeza y se han sometido. Algunos comienzan a levantar la cara, al tiempo que la propia sociedad estadounidense muestra resistencia. Y no se trata de volver a lo mismo, a una democracia corporativa que en gran medida nos ha llevado a donde estamos hoy. Se trata de poner en primer lugar el bienestar de la especie y enfrentar los grandes retos que tenemos enfrente. Existe el potencial para hacerlo; las limitaciones son únicamente políticas, y con ello tenemos bastante.

    Fecha de publicación:
    9 de abril de 2026, 09:28

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