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3/2/2026

Sitios arqueológicos de León: gran potencial histórico, abandono institucional

En León, de 27 sitios arqueológicos registrados, 11 fueron arrasados. Sin vigilancia ni política sostenida, el patrimonio prehispánico se deteriora entre promesas, omisiones y abandono institucional.

Fecha de publicación:
1 de marzo de 2026, 18:58

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    En León, el patrimonio histórico se está borrando. De los 27 sitios arqueológicos documentados en 1993 en la obra Sitios Arqueológicos del municipio de León, once han sido completamente arrasados y otros 14 presentan afectaciones parciales. En total, 25 de los 27 sitios registrados hace tres décadas muestran hoy algún nivel de deterioro. En términos porcentuales, más del 40 % han sido destruidos por completo y cerca del 92.6 % presentan daños. Solo dos permanecen relativamente conservados, y aun así enfrentan presiones por el crecimiento urbano y la invasión inmobiliaria.

    En estos espacios se encuentran estructuras de alto valor histórico como patios hundidos, adoratorios y basamentos piramidales —conocidos comúnmente como pirámides— que forman parte de la llamada Tradición del Bajío y evidencian asentamientos complejos y organizados.

    Durante las últimas tres décadas, la expansión urbana descontrolada, el desarrollo inmobiliario y la falta de una política pública sostenida han ido reduciendo el patrimonio arqueológico del municipio. Aunque los sitios están reconocidos en instrumentos oficiales de planeación y bajo resguardo de la legislación federal, la protección legal no se ha traducido en vigilancia efectiva, presupuesto suficiente ni proyectos de investigación continuos. 

    Esta omisión no recae en una sola instancia: la responsabilidad es compartida entre los tres niveles de gobierno —federal, estatal y municipal—, que por ley están obligados a coordinarse para garantizar la conservación del patrimonio cultural.

    Según el arqueólogo Luis Humberto Carlin, de León Prehispánico AC, Guanajuato ha sido históricamente una región arqueológica infravalorada frente a otras zonas del país, pese a su enorme potencial histórico. La narrativa histórica ha privilegiado el pasado colonial e industrial, mientras que los asentamientos prehispánicos —muchos de ellos con patrones arquitectónicos complejos como patios hundidos y centros ceremoniales— han quedado relegados en la agenda pública.

    Sitio Arqueologico

    Uno de los muros del sitio arqueológico Loza de los Padres, expuesto directamente a la intemperie sobre la vía pública.


    La importancia histórica de los sitios arqueológicos de León

    El arqueólogo Luis Humberto Carlín señala que estos sitios forman parte de la cultura mesoamericana conocida como Tradición Bajío, caracterizada por la presencia de patios hundidos y una arquitectura ceremonial que se repite en distintos puntos del estado. En su libro Sitios Arqueológicos de León (2020), el propio investigador registró 38 sitios arqueológicos en el municipio, lo que da cuenta de la magnitud y relevancia histórica de este patrimonio.

    Según los pocos estudios realizados, estos espacios no solo muestran relación con zonas emblemáticas de Guanajuato como El Cóporo, Plazuelas, Peralta y Cañada de la Virgen, sino que también apuntan a vínculos comerciales y culturales con Teotihuacan. Esto, explica, se debe a que León fue históricamente un cruce estratégico de caminos de norte a sur y de oriente a poniente, convirtiéndose en un punto clave dentro de una red mesoamericana más amplia.

    Por ello, subraya Carlín, es fundamental preservar los sitios arqueológicos y realizar los estudios formales que permitan dimensionar su valor histórico y cultural. La responsabilidad —afirma— recae en los tres niveles de gobierno.

    “A partir del INAH es que se tiene que proteger ese patrimonio; el estado también, porque se supone que tiene una Secretaría de Cultura con un departamento de arqueología que debe cuidar los sitios; y tercero, el municipio, que por correspondencia tendría que estarlos cuidando, no estar dando permisos para que se construya cuando hay una poligonal de protección”.

    También señala que la ciudadanía juega un papel clave: si la sociedad estuviera informada, podría alzar la voz ante cualquier afectación. Además, considera que la Dirección de Desarrollo Urbano debería contar con un departamento de arqueología encabezado por un especialista, ya que —advierte— no cualquiera puede asumir esa tarea. Proteger el patrimonio arqueológico, insiste, es una batalla diaria.

    Patio hundido del sitio arqueológico Peñón de Alfaro, en la comunidad de Medina.


    Niveles de afectación: un patrimonio al borde del colapso

    A pesar de que estos sitios están legalmente protegidos —al estar señalados en el mapa de zonificación y usos de suelo del Instituto Municipal de Planeación (Implan) de León y, por lo tanto, bajo resguardo de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, cuya aplicación corresponde al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)—, en la práctica esta protección ha resultado insuficiente.

    Un ejemplo ocurrió en 2014, cuando una empresa inmobiliaria destruyó tres basamentos arqueológicos durante la construcción del fraccionamiento Bosques del Pedregal y afectó un cuarto, conocido como Clarín de los Magueyes. Los cuatro estaban directamente relacionados con el sitio arqueológico Peñón de Alfaro. Esto sucedió pese a que arqueólogos del INAH notificaron la necesidad de detener la obra. La consecuencia fue únicamente una multa.

    Fotografías del 17 de septiembre, días después de que una retroexcavadora “aplanó” una plataforma prehispánica. Fotografía: Luis Humberto Carlin, del libro Sitios Arqueológicos de León (2020).


    En el fraccionamiento El Molino la situación no es muy distinta. El desarrollo habitacional fue construido alrededor de dos sitios arqueológicos; si bien no se edificó directamente sobre ellos, quedaron encapsulados dentro del complejo urbano y no se han realizado investigaciones posteriores que permitan dimensionar el alcance real del conjunto.

    La extracción de materiales pétreos para la construcción también ha provocado daños graves. El caso más emblemático es el del sitio conocido como El Ánima. Aunque fue documentado en 1993, en 2003 fue destruido totalmente por una empresa minera. Hoy el lugar es conocido como “Las Dunas de León”, espacio donde años después incluso se realizaron eventos como el Rally.

    La legislación federal es explícita. El Artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos establece que quien dañe, altere o destruya un monumento arqueológico puede enfrentar de tres a diez años de prisión y una multa equivalente al valor del daño causado. Además, el Artículo 2 señala que la investigación y conservación de estos bienes es de utilidad pública y obliga a autoridades federales, estatales y municipales —así como a particulares— a cumplir la ley, mientras que el Artículo 3 establece que el Instituto Nacional de Antropología e Historia y los gobiernos locales deben coordinarse mediante convenios para su protección.

    En el ámbito urbano, la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano refuerza esta responsabilidad. Su Artículo 10, fracciones X y XXII, obliga a las entidades federativas a participar en la protección del Patrimonio Natural y Cultural y a formular y aplicar políticas para su conservación dentro de los centros de población. Es decir, la salvaguarda del patrimonio no es solo un principio cultural, sino una obligación jurídica que atraviesa los tres niveles de gobierno.

    A ello se suma la vulnerabilidad derivada de su exposición directa dentro de la mancha urbana. En Loza de los Padres —el sitio más grande registrado en León—, ubicado a un costado del Camino a Duarte y a pocos metros de la carretera, POPLab constató que uno de los muros del patio hundido es utilizado como sendero peatonal ante la falta de banquetas en la zona; sobre él transitan personas, bicicletas e incluso motocicletas. En otros casos, como Cerrito de Jerez, además del tránsito constante, la acumulación de basura y la quema de objetos son prácticas comunes.

    Para el arqueólogo Luis Humberto Carlín, de León Prehispánico, organización que realizaba labores de difusión y defensa del patrimonio arqueológico en la zona y en otras partes del estado, esto puede afectar el sitio más de lo que se cree: “Claro que afecta. Desde el momento en que un sitio está destapado, el ambiente lo degrada. Si además no hay mantenimiento y se usa como corral o jardín, el deterioro es mayor”, advierte. A su juicio, el problema de fondo es la falta de señalización y educación patrimonial: recuerda que cuando se colocaron cédulas informativas en el sitio de Peñón de Alfaro, estas fueron destruidas.

    “El desconocimiento de la ciudadanía es el mayor problema. Y segundo, que aunque están protegidos por una poligonal en el Programa de Ordenamiento Territorial, muchas constructoras no la respetan. La voracidad de las desarrolladoras es mayor que la capacidad de protección que tenemos. Actualmente somos la única institución dedicada exclusivamente a la defensa del patrimonio arqueológico del municipio.”

    Recreación 3D del sitio conocido como Clarín de los Magueyes, en contraste con su estado actual.


    El sitio arqueológico de El Potrero y el nuevo Parque Metropolitano: la promesa fallida

    En julio de 2023 se colocó la primera piedra de lo que sería el futuro Parque Metropolitano de León, en la colonia El Potrero. En ese momento, el Municipio informó que buscaría preservar el sitio arqueológico conocido como El Tanque Viejo, documentado desde 1993, e incluso expresó la intención de que el parque pudiera convertirse en un Área Natural Protegida.

    Entonces, el director del Archivo Histórico de León, Rodolfo Herrera Pérez, aseguró que ya se contemplaba destinar recursos para realizar los estudios y trabajos necesarios con el objetivo de abrir el sitio al público. Sin embargo, no hubo información adicional durante más de dos años.

    Fue hasta septiembre de 2025 cuando el director del Instituto Municipal de Planeación (Implan), Rafael Pérez Fernández, volvió a referirse al tema. Señaló que el rescate del sitio seguía en pie y afirmó que los trabajos podrían iniciar a principios de 2026.

    No obstante, una revisión realizada por Poplab constató que, además de que eso no ha ocurrido, el predio donde se ubican dos de los montículos actualmente visibles se encuentra en disputa legal. El propietario del terreno, quien pidió permanecer en el anonimato, aseguró que no tiene intención de ceder la propiedad —habitada por su familia desde hace décadas— y confirmó que el caso se encuentra en proceso jurídico. Esto vuelve incierta, al menos en el corto plazo, cualquier intervención en la zona.

    Fotografía de un basamento piramidal en el nuevo Parque Metropolitano, cercado y dentro de una propiedad "privada".



    Cuando se le preguntó al Implan sobre los avances del nuevo Parque Metropolitano, José Primo García Peña, subdirector general del organismo, respondió que el municipio ya había adquirido los terrenos y actualmente trabaja en su desarrollo. No obstante, precisó que, desde el ámbito del ordenamiento territorial —que es el que corresponde al Instituto— no existe ninguna novedad.

    A ello se suma otra inconsistencia. El director Rodolfo Herrera afirmó públicamente que el sitio cuenta con un patio hundido y tres montículos; sin embargo, esa cifra no corresponde con la información arqueológica más reciente. Actualmente, solo son visibles dos estructuras —las que permanecen dentro del predio privado—, ya que las otras fueron destruidas entre 2008 y 2009 durante la construcción de infraestructura hidráulica por parte de SAPAL, según registros satelitales.

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    En el mismo periodo, autoridades municipales aseguraron que el nuevo Parque Metropolitano presentaba un avance del 70 %. No obstante, desde entonces el proyecto parece haberse estancado, y parte del mobiliario e infraestructura ya instalada muestra señales de abandono y vandalismo.

    Peñón de Alfaro: del hallazgo histórico al silencio institucional

    Fue en 2010 cuando un entierro prehispánico con más de 2 mil años de antigüedad fue descubierto en el sitio arqueológico de Alfaro, ubicado en la colonia Medina, en León. El hallazgo atrajo atención local y nacional; el sitio apareció en numerosos medios de comunicación y se colocó momentáneamente en el centro de la discusión sobre el patrimonio arqueológico del municipio.

    A raíz del descubrimiento, el INAH y el gobierno municipal comenzaron a trabajar en la zona e impulsaron proyectos de concientización con la comunidad de Medina y colonias aledañas, en colaboración con la asociación León Prehispánico. En 2014 se instaló una valla perimetral y señalética para advertir sobre la presencia del sitio, con apoyo del Municipio de León.

    Sin embargo, el interés mediático y gubernamental se fue diluyendo con el paso de los años. Apenas un año después de ser colocadas, las vallas y señalizaciones fueron robadas y nunca repuestas, situación que persiste hasta hoy. En 2016, además, el Municipio dejó de apoyar a León Prehispánico A.C., quien se encargaba de las labores de concientización y vigilancia de los sitios en la comunidad, y en 2021 la administración de Alejandra Gutiérrez Campos desaparecìa el departamento de Arqueología del municipio, a cargo de la dirección de Desarrollo Urbano. 

    Paradójicamente, los restos del entierro sí fueron incorporados al discurso institucional: actualmente se exhiben en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato bajo el nombre de “Entierro de Alfaro”, y varias de las piezas cerámicas recuperadas forman parte del acervo del Archivo Histórico de León. Incluso, en 2022, el entonces director del Archivo, Rodolfo Herrera Pérez, publicó el libro León entre pirámides, obra que —más allá de la imprecisión arqueológica del título— promovía la riqueza de los sitios prehispánicos del municipio, mientras en el territorio muchos de ellos continuaban deteriorándose o desapareciendo sin una política sostenida de protección.

    FIARCA: el fideicomiso que dejó de operar

    El Fideicomiso para la Investigación y Conservación del Patrimonio Arqueológico del Estado de Guanajuato (FIARCA) fue concebido como un instrumento clave para garantizar recursos permanentes destinados a la protección del patrimonio arqueológico. Creado durante la administración del exgobernador Miguel Márquez Márquez, su objeto —establecido en el Periódico Oficial el 28 de septiembre de 2017— era constituir un patrimonio autónomo capaz de financiar actividades de investigación, exploración, conservación, promoción y difusión de los sitios arqueológicos del estado, así como infraestructura y operación para la atención al público visitante.

    En su momento, este tipo de instrumentos resultó vital para consolidar proyectos arqueológicos emblemáticos en Guanajuato como Plazuelas, Peralta y El Cóporo, que lograron investigación formal, infraestructura básica y apertura controlada al público. Sin embargo, después de esos proyectos no se ha impulsado la recuperación integral de nuevos sitios en el estado bajo ese mismo esquema.

    Incluso el municipio de León llegó a proponer que el sitio Peñón de Alfaro fuera considerado dentro de este fideicomiso para su investigación y eventual puesta en valor. La propuesta, no obstante, no prosperó. Con el paso de los años, el FIARCA dejó de tener presencia activa en la agenda pública y, en los hechos, ya no ha financiado nuevos rescates arqueológicos, dejando a decenas de sitios sin el respaldo económico que originalmente justificó su creación.

    Ordenamiento territorial y patrimonio: la versión oficial

    En entrevista con PopLab, José Primo García Peña, subdirector general del IMPLAN, dejó claro que el papel del Instituto Municipal de Planeación de León se limita al trazo cartográfico. La administración y gestión de los sitios arqueológicos —precisó— corresponde a la Dirección General de Desarrollo Urbano. Desde el Implan, explicó, únicamente “retoman las delimitaciones establecidas por el INAH y las plasman en el plano de zonificación”, donde aparecen identificados en color rosa. 

    Cuando PopLab preguntó si habían enfrentado problemas por las implicaciones legales y técnicas que supone planear sobre zonas arqueológicas, la respuesta fue que no, porque la planeación simplemente se hace alrededor de esos polígonos previamente establecidos.

    El Instituto reconoció que no cuenta con programas de difusión ni esquemas de concientización sobre el patrimonio arqueológico, ya que —según dijeron— no forma parte de su quehacer reglamentario. Ese tipo de acciones, señalaron, correspondería a Desarrollo Urbano o al Instituto Nacional de Antropología e Historia. Además, aseguraron que no han recibido ninguna queja ciudadana ni observaciones formales del INAH respecto a la delimitación o manejo de estos polígonos. Así, mientras los sitios están técnicamente protegidos en el papel mediante áreas que no se modifican, el Implan no interviene en su investigación, mantenimiento ni promoción pública.

    PopLab buscó una postura oficial de la delegación Guanajuato del Instituto Nacional de Antropología e Historia para conocer su posicionamiento sobre el estado actual de los sitios arqueológicos en León; sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se recibió respuesta.

    Casa en obra gris y huellas de vehículos sobre un patio hundido, en León, Guanajuato.


    Cuando la arqueología la enseñan los niños

    Mientras el patrimonio desaparece en el territorio, la labor de concientización comienza a surgir desde la iniciativa privada. El equipo Xpacers JR del Colegio Excellis de León obtuvo el tercer lugar nacional en la FIRST LEGO League México en la categoría EXPLORE, celebrada el pasado 21 de febrero, cuya temática estuvo centrada en la arqueología dentro del programa internacional FIRST LEGO League, competencia que combina robótica, investigación científica y resolución de problemas reales.

    Mientras otros equipos recrearon zonas ampliamente conocidas como Chichén Itzá o Teotihuacan, los estudiantes leoneses decidieron apostar por lo local: en su maqueta representaron sitios arqueológicos de Guanajuato como El Cóporo, Plazuelas, Peralta, Arroyo Seco y Cañada de la Virgen, destacando los característicos patios hundidos que identifican a la Tradición del Bajío.


    Sin embargo, el proceso de investigación fue el mayor reto. La maestra Bety Sánchez narró a PopLab lo difícil que resultó conseguir información especializada sobre las zonas arqueológicas del estado y sobre la llamada Tradición Bajío. “Nunca recibimos respuesta del INAH, por más que lo intentamos, ni de la Secretaría de Cultura. Cuando leí que también había sitios arqueológicos en León, fue muy complicado encontrar información más allá de algunas notas en internet”, explicó.

    La docente subrayó la importancia de acercar a los niños al conocimiento de las culturas prehispánicas, especialmente las del propio estado, pero señaló que la falta de programas sólidos de educación y difusión por parte de los tres niveles de gobierno dificulta esta tarea. Fue a través de León Prehispánico A.C. que lograron concretar sesiones con arqueólogos profesionales. Además, realizaron visitas a cuatro de las cinco zonas arqueológicas abiertas al público en Guanajuato.

    La maqueta presentada por los estudiantes no solo recreaba los sitios antiguos, sino que los integraba con una ciudad moderna, planteando la posibilidad de que el desarrollo urbano y tecnológico conviva con el patrimonio arqueológico. Como parte del proyecto, también elaboraron y pintaron un tazón inspirado en la cerámica de la cultura Chupícuaro, como ejercicio de apropiación cultural.

    “Antes la gente decía que las culturas que aquí vivieron eran solo grupos nómadas conocidos como chichimecas, pero gracias a la arqueología ahora sabemos que fue habitado por culturas más grandes y complejas”, comentó Luciano, alumno de segundo grado.


    Fecha de publicación:
    1 de marzo de 2026, 18:58

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