
Fecha de publicación:
13 de marzo de 2026, 16:40
Por: Sthefany Canales
Mentoría: Zorayda Gallegos
El inicio de esta puesta de teatro documental es una vuelta a la infancia. En el escenario irrumpen varias botargas en forma de palomas y una de ellas comienza a recitar un poema. De fondo suena la emblemática canción de Timbiriche: “Hoy tengo que decirte papá” y todas comienzan a bailar.
Cuando la música se detiene, las botargas descubren sus rostros. Entre ellas está Sara Pinedo, la directora y dramaturga de la obra, quien toma la palabra para lanzar una petición. “Escribe en tu manita lo peor que hayas hecho siendo niña, niño o adolescente”, dice a los asistentes, quienes al ingresar a la función tomaron un pedazo de papel donde trazaron la silueta de su mano.
“¿Creen que eso que escribieron en su manita sea un motivo para que sus tutoras o tutores tuvieran que llevarlos a una casa de acogida o albergue infantil?”, interviene uno de los actores mientras al unísono el público responde: “¡No!”.
Con ayuda de herramientas textuales, visuales, lúdicas, jurídicas y corporales, este conjunto de palomas se convertirá en el coro que lleva a escena Bajo esta piedra hundirás tu iglesia,una obra de teatro documental que retrata un caso de abuso a menores ocurrido en Salamanca, Guanajuato hace una década.

Una botarga de paloma viste una falda que tiene escrita la leyenda “Estado laico”. Foto: Sthefany Canales
La obra, que tuvo su corta temporada en la CDMX del 19 al 22 de febrero, expone lo ocurrido en el albergue Ciudad de los Niños, en donde en 2016, una denuncia anónima destapó el caso de graves violaciones a los derechos humanos de niñas, niños, adolescentes y personas con discapacidad que habitaron el recinto bajo la responsabilidad del sacerdote Pedro Gutiérrez Farías.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó actos de tortura y violencia sexual, así como tratos crueles, inhumanos y degradantes en contra de decenas de menores que residían en el albergue. También señaló que las instalaciones operaban en condiciones indignas e insalubres.
A pesar de que diversos testimonios confirmaron las agresiones cometidas en el albergue y de que las autoridades iniciaron carpetas de investigación por estos hechos, las víctimas no han tenido justicia, explicó el elenco de la obra.
Del dato duro al teatro documental
Bajo esta piedra hundirás tu iglesia forma parte de la “Trilogía del Simulacro”, un proyecto de teatro documental desarrollado por Sara Pinedo y apoyado por el Sistema Nacional de Creadores de Arte (2023–2026). Esta propuesta escénica, que se basa en investigación documental, explora cómo operan las políticas de poder sobre grupos de personas vulnerables en el estado de Guanajuato.
El primer capítulo de la trilogía es esta obra que se presentó en el teatro Santa Catarina de la UNAM, ubicado en Coyoacán. En ella se invita a reflexionar sobre los derechos humanos vulnerados a infancias y juventudes que residían en el albergue de Ciudad de los Niños. El segundo capítulo se enfoca a las políticas de salud y consumos problemáticos, partiendo del caso específico del Planet Youth, una estrategia para la prevención de adicciones que fue implementada por el gobierno de Guanajuato en el 2019. El tercer capítulo se enfoca en la dignidad laboral a partir de las experiencias de organizaciones sindicales independientes en ese mismo estado.

El elenco de Bajo esta piedra hundirás tu iglesia. Foto: Sthefany Canales
Sara Pinedo dice que el montaje del primer capítulo implicó el acercamiento con defensoras y promotoras de derechos humanos, así como la realización de talleres que le permitieron conversar con algunas de las víctimas. Resultaba fundamental repensar en colectivo conceptos como justicia, restitución y reparación.
Además de la investigación documental que la llevó a recabar datos, fechas y números, Pinedo explica que su intención fue que el arte sirviera como un puente entre el lenguaje jurídico y teatral.
“Nos interesa compartir la traducción, pero nos interesa también conservar el lenguaje del que parte, precisamente para que no sea como algo que parece tan complejo, tan soso, tan no sé, tan distante que prefiramos omitirlo, ¿no?, sino hacerlo parte de nuestro cotidiano, parte de nuestra realidad”.
En una escenografía que se transforma conforme se revelan testimonios, datos duros y experiencias del proceso de montaje, los actores disponen de diferentes elementos para contar tanto el caso del albergue, como su propio proceso de investigación. Utilizan rejas en las que cuelgan fotografías, acordeones de manos hechas en funciones previas, una corona de flores con la leyenda “La iglesia protege a sus hijos” y una televisión donde se proyectan videos que muestran el albergue donde sucedió el caso, y entrevistas al sacerdote Pedro Gutierrez y diferentes políticos que lo apoyaban.
El collage escénico se complementa con detalles en los que cada pieza incita a reflexionar sobre le reparación y la justicia mientras se cuestiona la relación del Estado con la Iglesia y el papel de las instituciones que están al servicio de la población.

Una de las botargas de paloma porta una falda que tiene escrita la leyenda “verdad y memoria” Foto: Sthefany Canales
Pensar a nivel de gestos
Sara Pinedo, originaria de Guanajuato, es una dramaturga, directora y creadora escénica, que se describe así misma como una acompañante de “juventudes y niñeces” a través del arte. Cuenta que con su trabajo busca involucrar a estos grupos en sus procesos de montaje y atender sus necesidades, realidades y carencias. Esta inquietud surge principalmente por la urgencia de llevar al presente temas como el caso de Ciudad de los niños y generar espacios de reflexión.
“Atiende más a la contención, al trabajo que va más lento, a tener espacios donde estas niñeces, estas juventudes también puedan acudir y también puedan explorar con libertad esos afectos, donde puedan explorar con libertad estas herramientas para la expresión”, dice.
Pinedo reflexiona que para crear estos espacios afectivos hay que pensar en quién está detrás de esos testimonios, de los objetos y de los datos que arrojó la investigación, así como la postura que asumen las personas involucradas en la obra.
Destaca que para el proceso de montaje fue importante tomar en cuenta diversos gestos para repensar y aproximar el proceso de justicia. Se buscó, por ejemplo, recrear bailes que se realizaban dentro del albergue para que representaran una forma de reparación en el sentido poético. Además, el proyecto se financió con presupuesto del estado de Guanajuato, lo que contribuye a satisfacer el derecho de las personas a la memoria y la verdad, enfatiza Sara Pinedo.

Escena simbólica donde el elenco se come la mano del logo de la CNDH hecha de chocolate. Foto: Sthefany Canales
“Yo sé que nosotras no estamos llegando a toda la sociedad con esta obra, pero el hecho de usar el escenario, ese espacio social, ese espacio público debe vivir en el escenario para traer acá este ejercicio de verdad y de memoria, nos parece un pequeño gesto de acercarnos a eso que se quedó en letra muerta”.
El lenguaje simbólico de la obra se complementa con la intervención de José Juan Gonzáles, quien vivió en la Ciudad de los Niños hace varios años y actualmente se dedica a la música. Señala que para él era importante reivindicar su testimonio lejos del morbo que algunos medios plasmaron.
“Pero no solo se queda en la resistencia, sino que va a una evolución como persona, como artista también y bueno, que esto sirva como un ejemplo de que no se tiene que volver a repetir, que sí tenemos que exigir al Estado que se cumpla al pie todo lo que tenemos por derecho como personas, que es el respeto a nuestros derechos humanos en plena igualdad y en plenas condiciones”, mencionó José Juan.
Para él formar parte del montaje de la obra significó una manera de levantar la voz y mostrar las posibilidades que da la escucha como acompañamiento en el proceso de restitución.
La puesta en escena concluye con una breve entrevista que Sara Pinedo le hace a José Juan, quien relata cómo ha sido para él el proceso de búsqueda de justicia. Cuenta que la música y el arte han sido formas de restitución personal y además de una oportunidad de abrirle camino a las posibilidades.
Luego, de pie en el escenario, José Juan hace una pausa para tomar aire antes de interpretar un fragmento de Pie Jesu, una pieza litúrgica que habla sobre la piedad. Al terminar, el elenco de la obra se incorpora y el público aplaude.

José Juan interpreta la melodía Pie Jesu para cerrar la función. Foto: Sthefany Canales
Este texto fue publicado originalmente en UIP Corriente Alterna de Cultura UNAM
Fecha de publicación:
13 de marzo de 2026, 16:40
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